Un estremecedor caso tiene conmocionado al país. Un niño de solo 10 años, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), fue asesinado por su padrastro en la población Santa Marta de Talcahuano.
Según los antecedentes preliminares, el niño asistía a la Escuela Especial Diferencial Nidal, donde docentes y directivos ya habían advertido signos de violencia física.
La institución presentó una denuncia ante la Fiscalía, alertando sobre hematomas visibles y actitudes de temor por parte del menor.
El propio director subrogante del establecimiento, Óscar Jorquera, confirmó que incluso se estaba preparando una segunda denuncia, tras la aparición de nuevos indicios de maltrato. Sin embargo, la respuesta institucional no llegó a tiempo.
El presunto autor del crimen es un joven de 22 años, pareja de la madre del menor, quien confesó el delito y se encuentra detenido a la espera de su formalización por parte del Ministerio Público.
Este caso ha causado una profunda indignación nacional, especialmente en sectores vinculados a la educación y la protección de la infancia. Diversas organizaciones han cuestionado la ineficacia de los protocolos de respuesta frente a señales claras de vulneración, y exigen una investigación a fondo para establecer responsabilidades institucionales.
La Fiscalía ya se encuentra reuniendo pruebas para formalizar cargos por parricidio en los próximos días.
Mientras tanto, la comunidad educativa, vecinos de la población Santa Marta y redes de apoyo a niños con discapacidad, claman por justicia para el menor y una revisión urgente del sistema de protección infantil en ChilNIño con TEA













